domingo, 16 de julio de 2017

NATURALEZA Y POESÍA EN SOS. 9- EL ALMENDRO



El almendro (prunus dulcis) es un árbol típicamente mediterráneo originario de Oriente Medio y Mesopotamia cuyo fruto, la almendra, de gran valor energético, ha sido consumida desde hace miles de años. Actualmente, además de para elaborar diversos productos alimentarios (turrones, dulces, tartas, helados…) también se usa como remedio farmacológico y dermatológico (laxante, antiinflamatorio, cicatrizante, antiespasmódico, dermatitis, quemaduras superficiales, pieles secas…)
 El almendro es uno de los árboles que mejor se adapta a la extremada climatología de la comarca de Sos pero. a pesar de ello, no se ha desarrollado todo lo que cabría esperar y su cultivo es bastante reducido en la zona.
Su temprana floración, en invierno, antes del comienzo de la primavera, con sus flores de color blanco-rosáceo, hace que podamos distinguirlos entre otros diversos árboles de la comarca de Sos, alegrándonos gratamente la vista y anunciándonos la pronta venida de la estación primaveral. Es precisamente ésta explosión de frescura y color de sus flores, y su belleza, lo que ha hecho que muchos artistas, fotógrafos, pintores y poetas se inspiraran en el almendro y lo reflejaran en sus obras.
Miguel Hernández, Gabriela Mistral, J.L.Borges, Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío…todos ellos ven en el almendro la delicadeza, la fragilidad y la fugacidad del alma humana. Hemos elegido un poema de Miguel Hernández por la gran vinculación que este poeta del 36 tuvo con la vida del campo y la naturaleza, y que eligió el almendro como referencia en varias de sus  obras poéticas por su forma, sus flores, su olor, su frescura, su color, su floración invernal, su simbología, su misticismo…obras como “Siesta mayor”; “no me conformo”; “primera lamentación de la carne”; “Elegía a Ramón Sijé” o el soneto que hemos elegido para esta ocasión: ”Rosa de almendra”.

Miguel Hernández

ROSA DE ALMENDRA

Propósito de espuma y de ángel eres,
víctima de tu propio terciopelo,
que, sin temor a la impiedad del hielo,
de blanco naces y de verde mueres.

¿A qué pureza eterna te refieres
con tanta obstinación y tanto anhelo?...
¡Ah, sí!: tu flor apunta para el cielo
en donde está la flor de las mujeres.

¡Hay! ¿Porqué has boquiabierto tu inocencia
en esta pecadora geografía,
párpado de la nieve, y tan temprano?

Todo tu alrededor es transparencia,
¡ay pura de una vez cordera fría
que esquilará la helada por su mano! 

MONTE Y ERMITA DE SAN CRISTÓBAL

Monte San Cristóbal. Sos del Rey Católico


                 Al Noroeste de Sos, y nada más dejar el municipio en dirección a Sangüesa, se encuentra el monte San Cristóbal, de 800 m. de altitud y ubicado en el extremo sureste de la sierra de Peña, de la que forma parte.
                El cerro de San Cristóbal es conocido en Sos también como Paco de San Cristóbal donde, según el vocabulario de las Cinco Villas, la voz  Paco viene a ser un adjetivo que significa “zona umbría del monte” A sus pies, por el Este, la N- 620 que viene de Sos, cruzando y bordeando el barranco del Riguel, y rodeado en su parte Norte y Oeste por el barranco de Cenaruga.
                El nombre del monte lo toma del Santo a cuya advocación se dedicó una ermita ubicada en la cima del mismo, en este caso a San Cristóbal, de la que se tienen noticias documentadas desde mediados del siglo XIII.
                Labaña, en su “Itinerario del Reino de Aragón” de 1610 da las siguientes referencias tomadas desde el castillo de Sos respecto a la ermita de San Cristóbal: “ De Oeste a Norte: 27,5º. Un sexto de legua. Queda en lo alto de un monte que está al otro lado de Sos, y un hondo en medio (El Riguel)"
                Pascual Madoz, en el Diccionario Geográfico Estadístico Histórico también nombra la ermita de San Cristóbal junto con otras cuatro más en el término de Sos.
              
Vistas de la Valdonsella desde la cima del monte San Cristóbal
(Sos del Rey Católico)
                 La razón que se dedicara una ermita a San Cristóbal no se sabe con certeza, pero podría ser por servir como punto de orientación para los guías de peregrinos en el camino de Santiago. Según Agustín Ubieto, el camino de Santiago está jalonado a ambos lados de ermitas dedicadas a San Cristóbal, que junto con Santiago y San Martín, son considerados universalmente como amparadores de peregrinos. Las ermitas dedicadas a estos santos y ubicadas en las cimas de los montes son visibles desde muy lejos, pues al no existir entonces guías impresas del camino, el único modo de orientarse entre la salvaje vegetación que cubrían los territorios por los que pasaba la Ruta a Santiago, era tomando como referencia las cruces y ermitas ubicadas en estas estratégicas cimas; si no, no se explica, por ejemplo, que en los diferentes caminos de la ruta Jacobea que cruzan el territorio aragonés se encuentren más de 170 ermitas o iglesias con advocación a San Cristóbal, Santiago o San Martín. Y a estas hay que añadir otras muchas más de las demás provincias. El monte de San Cristóbal de Sos es visible desde la lejanía desde diversos puntos del camino de Santiago, sólo hay que subir a su cima y ver el amplio y extenso territorio que desde allí se otea.
Sos del Rey Católico desde la cima del monte San Cristóbal

                Para subir al mismo puede hacerse por cualquiera de sus laderas; el único inconveniente es que no existe pista forestal alguna ni caminos que nos lleven hasta el alto, por lo que el ascenso lo realizaremos de forma arbitraria, eligiendo el mejor sitio para ascender y sorteando los numerosos bancales o fajas que desde la base llegan hasta la cima. Sobra decir que hay que portar un buen calzado y llevar cubiertas las piernas, pues las aliagas, coscojas y otros matorrales espinosos nos dificultarían el ascenso.
               

Restos de la ermita de San Cristóbal
              En la cumbre del monte se encontraba la ermita de San Cristóbal, ya derruída totalmente, de la que apenas afloran del suelo unas pocas piedras que imaginariamente podemos intuir su perímetro sobre el terreno y deducir que se trataba de una construcción de planta rectangular y ábside semicircular, de unos 9 m de largo por cinco de ancho.                
                Desparramados por las laderas del monte, restos de piedras que probablemente formaran parte de su fábrica.

Navarra, con Sangüesa al fonfo, visto desde la cima del
monte San Cristóbal
                

                  



               

                Desde la cima del monte San Cristóbal se puede ver la totalidad del municipio de Sos del Rey Católico y, como antes se dijo, unas maravillosas vistas de la Valdonsella y Navarra.

                Tiempo aproximado del itinerario: 1 h, 30 minutos (ida y vuelta)










BIBLIOGRAFÍA

-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico. Cuadernos de Aragón, 58. I.F.C. Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2015.
-LABAÑA, JUAN BAUTISTA. Itinerario del Reino de Aragón. Estudio previo de Paulo Ubieto Artur. Anubar. Zaragoza, 1992.
-MADOZ, PASCUAL. Diccionario Geográfico Estadístico Histórico. 1845-1850. Edición facsímil. D.G.A. Valladolid, 1985.
-UBIETO ARTETA, AGUSTÍN. Caminos peregrinos de Aragón. I.F.C. (C.S.I.C.) Excma. Diputación de Zaragoza, 2016.

domingo, 9 de julio de 2017

ABEJAS, ABEJARES Y ARNALES EN SOS



Un abejar es el lugar donde se ubican las colmenas de abejas, o sea, un colmenar, siendo la apicultura la técnica de criar abejas para aprovechar sus productos, una actividad milenaria muy beneficiosa para el entorno natural. Sin la labor de polinización que desarrollan las abejas la productividad de las cosechas descendería hasta en un 75%.
La historia de la humanidad y la de las abejas están íntimamente ligadas. Se tiene constancia, por  pinturas rupestres localizadas, de la coexistencia y relación del hombre primitivo con las abejas. No se sabe con exactitud cuándo el hombre empezó a explotar las abejas para la obtención de la miel, pero sí se sabe que la miel formaba parte de la dieta alimentaria del hombre del paleolítico, probablemente procedente de colmenas silvestres.
Posteriormente, fueron los egipcios los que nos legaron con todo detalle sus técnicas de extracción de la miel, almacenamiento y conservación, técnicas que fueron utilizadas y mejoradas por otros pueblos, como los griegos y romanos.
En la Edad Media fue un alimento protagonista en la dieta árabe, usándose también como recurso medicinal, sabedores de las propiedades curativas para determinadas enfermedades.
La forma de practicar la apicultura no cambió mucho durante siglos hasta que a mediados del siglo XIX el norteamericano Lorenzo Langstroth diseña un sistema con marcos móviles separados por una distancia de 9,5mm., suficiente para que las abejas no construyan puentes de cera o propóleo entre ellos y los panales sean extraíbles e intercambiables. A partir de entonces, nuevas técnicas e innovaciones van apareciendo hasta conformar la apicultura moderna tal y como hoy la conocemos.
Desde épocas remotas se buscó habilitar un lugar que, más que un hogar para las abejas, fuera un receptáculo en el que éstas almacenasen su cosecha y al que los hombres pudieran acceder cómodamente. Esto dio lugar a numerosos tipos de construcciones según las variadas tribus, pueblos y culturas que fueron poblando los territorios. En España, además de las diversas civilizaciones que habitaron en ella, otros factores influían en la tipología de estas construcciones. El clima, la altura, las montañas, los materiales del entorno, los peligros de depredadores como el oso y otros aspectos  contribuyeron a que las construcciones apícolas tradicionales de España resultaran de lo más variadas y ricas en cuanto a ingenio, construcción y materiales utilizados. Así, tenemos, por ejemplo, los cortines de peña, con o sin gradas, en el noroeste de la Península; los talameiros, colmenares defensivos de piedra seca, colmenares de herradura, truébanos, caxiellos (Asturias), cepos (León), trovos…todos colmenares con el mismo fin pero con diferentes estructuras y construcción dependiendo de los factores anteriormente expuestos.
Abejar en desuso. Sos del  Rey Católico

En Aragón, y más concretamente en las Cinco Villas, estas construcciones se llamaron abejares, abejeras o arnales
Como antes hemos comentado, diferentes culturas y civilizaciones han dejado su huella en las construcciones tradicionales apícolas en nuestra comarca, donde se identifican tres tipos de abejares:
-Colmena horizontal de material vegetal
-Colmena horizontal de obra
-Colmena vertical de material vegetal
La colmena tumbada u horizontal está formada por arnas, que son una especie de vasos de forma cilíndrica formados  por cañas trenzadas y rebozadas por bosta de vaca o barro. La construcción que acoge las arnas se denomina arnal, presentando, aunque no siempre, el frente abierto. A veces los arnales se semienterraban en el suelo o se colocaban en el granero abierto de las casas.
La colmena de obra  es una construcción que en su pared frontal  posee varias filas e hileras de nichos que permiten una mayor protección para las abejas frente a las inclemencias del tiempo. Su mayor embergadura y el mejor aprovechamiento del espacio que la anterior hace que pueda albergar un número mayor de abejas.
Colmenas trashumantes en Castillo Barués (Sos del Rey Católico)
Las colmenas en posición vertical pueden presentar diversas formas y ser de diferentes materiales como cañas, ramas, tablas o corcho. Se integran en una edificación mucho más sencilla que la anterior  llamada banqueta, que viene a ser una grada protegida por una sencilla cubierta, pudiendo, a veces, desarrollarse en pisos, llegando a formar parte de grandes recintos cerrados.
Estos tres tipos de colmenas que hemos visto son de construcción fija, es decir, los abejares permanecen estables en el mismo sitio todo el año. Para “mover” las abejas de un sitio a otro existen los colmenares trashumantes, realizados por el hombre, en madera u otro material, con la ventaja de poder moverlos de emplazamiento por circunstancias climáticas, de floración de especies florales según las estaciones del año, etc…y así obtener un mayor y mejor rendimiento de la explotación apícola.
          
Arnales de madera. Sos del Rey Católico,
  El diccionario de la R.A.E. define el vocablo arna como “vaso de colmena”, casilla hexagonal que junto con otras forma el panal de las abejas, avispas y otros insectos. Tomás Machín Jáuregui, en el “Diccionario del aviador” (ver)ya recogía esta palabra como una de las “palabras comúnmente utilizada en el lenguaje popular sosiense” definiéndola como “vaso de colmena fijista, en general de caña”.
            Sin duda, el hecho que Tomás Machín recogiera el vocablo, era por haber oído dicha palabra en numerosas ocasiones a los vecinos de Sos, pues por aquel entonces(mediados del siglo pasado) eran muchos los sosienses que se dedicaban a la apicultura como complemento a sus trabajos de agricultura y ganadería. De hecho son muchos los arnales o abejares que todavía pueden verse dispersos por la comarca de Sos.
            Igualmente, la práctica de la apicultura en Sos se ve reflejada también en la toponimia del lugar, en la que se encuentran reflejados hasta ocho topónimos relacionados con esta actividad: Abejas, Abejares, Abejar Alto, Abejar Medio, Abejar Bajo, Abejar Barranco, Abejar Fortunato y Abejar Carmen, indicándonos bien su localización relativa en el espacio bien su emplazamiento en un lugar o el nombre del poseedor del terreno o del abejar.
Tanto los abejares distribuidos por el término municipal de Sos como su toponimia nos indican la presencia de una actividad apícola bastante notoria en la zona, pero lamentablemente el abandono del medio rural en la segunda mitad del pasado siglo ha influído en que actualmente muchas de estas construcciones apícolas queden en desuso, unas mejor conservadas que otras, otras ya derruidas, pero ahí están, formando parte del paisaje rural sosiense, siendo testigos mudos del ingenio y esfuerzo de una agitada actividad que realizaron nuestros abuelos para aprovechar los recursos naturales de su entorno, pasando a formar parte del  recuerdo y a considerar estos abejares de gran valor etnográfico como parte que son de la arquitectura tradicional de las Cinco Villas.
Pero, aunque en la zona de Sos del Rey Católico la apicultura se ha quedado en una actividad meramente testimonial, en otras zonas de las Cinco Villas han sabido sacar mayor rendimiento a esta milenaria actividad. Sobre todo en las zonas de Tauste y Ejea, siendo la comarca de las Cinco Villas la mayor productora de miel de Aragón, con más de 100 apicultores y más de 9.000 colmenas distribuidas por todo el territorio cincovillés, con una producción aproximada de 1.500 toneladas de miel, aproximadamente el 7% de la producción nacional.
Según datos de la UAGA-COAG actualmente hay en Aragón más de 1.500 apicultores con una cifra aproximada de más de 110.000 colmenas.


BIBLIOGRAFÍA
-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico. Cuadernos de Aragón, 58. I.F.C. Zaragoza, 2015.
-MACHÍN JÁUREGUI, TOMÁS. Palabras comúnmente utilizadas en el lenguaje popular sosiense. Inédito. (Borrador de "El diccionario del aviador")
-RIVAS, FÉLIX. Arnales, banqueras y abejares. Revista “La magia de viajar por Aragón”, 5. Zaragoza, 2005.
En la web:
-Díaz y Otero, Ernesto y Naves Cienfuegos, Fco. Javier. Los colmenares tradicionales del noroeste de España. Açafa on line, nº 3. (2010)
-REGA. Registro General de Explotaciones Ganaderas. Censo apícola de España (2016)
-UAGA-COAG. Producción de miel en Aragón
-www.aragon.es.Historia de la apicultura en Aragón. Dpto. de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente. Servicio de Estudios, Análisis e Información. Gobierno de Aragón
-www.arnaapicola.es. Colmenares de obra.

domingo, 2 de julio de 2017

HIMNO A LA VIRGEN DE VALENTUÑANA




            En el año 1900, el excelente músico y compositor Dn. Liborio Pérez creó el Himno a la Vírgen de Nuestra Señora de Valentuñana y que dedicó a una expedición de misioneros agustinos que partían del monasterio de Valentuñana rumbo a América.
            Durante algunos años el himno quedó “dormido” hasta que en el año 2003 la banda municipal de Sos lo recuperó y orquestó.
 
Vírgen de Valentuñana

CORO

A la Virgen de Valentuñana
entonemos un himno de amor,
que es la Reina de nuestros hogares
y nos brinda su amparo y favor.

ESTROFAS
A tus plantas tus hijos postrados
hoy te ofrecen su fiel corazón.
No deseches, oh Madre, su oferta.
No desoigas su ardiente oración.

Animados por santos deseos,
nuestras almas respiran fervor.
Hoy queremos, oh Madre, tus hijos,
coronarte con oro y amor.

LAS TUMBAS RECTANGULARES DE CASTILLO BARUES

Tumbas rectangulares en Castillo Barués (Sos del Rey Católico)
                   En Castillo Barues, sobre un cercano altozano en la base del monte del Castellazo, desde donde se divisa toda la pardina, se encuentran dos tumbas rectangulares excavadas en una gran roca.
                Algunos investigadores suelen asociar este tipo de sepulturas en piedra a las comunidades cristianas medievales, aunque según otros estudiosos los enterramientos en piedra podrían ser también de época romana e incluso anterior.
               

Las tumbas están excavadas en paralelo y tienen ambas la misma longitud.
                    El profesor Alberto del Castillo, prestigioso investigador de las sepulturas excavadas en roca, opina que las tumbas de piedra más rudas, menos elaboradas, como las sepulturas con forma rectangular, trapezoidal, de bañera o de ángulos redondeados, tienen la misma cronología y serían de los siglos VI-VII d.C., mientras que las antropomorfas, más evolucionadas, serían de los siglos IX-X d.C., asociadas a la repoblación cristiana del norte de la Península.
                Según esta teoría, las tumbas de Castillo Barués podrían datarse entre el siglo VI y VII de nuestra Era, pero también es cierto que no dejan de ser teorías y que no existen otros indicios o elementos que nos puedan desvelar la verdadera cronología de sendas sepulturas.
                No hay más tumbas por las cercanías de Castillo Barués, por lo que el hecho de que aparezcan estas tumbas tan aisladas, según Mario Jorge Barroca, estaría relacionado con un poblamiento pequeño y disperso, en contraposición a las grandes necrópolis existentes en núcleos de población agrupados.

Ranuras a modo de canalización rodean los nichos
Las dos tumbas tienen exactamente las mismas medidas, unos 172 cm de largo por 40 de ancho, y están excavadas en paralelo, una junto a otra, en una gran losa inclinada mirando hacia poniente. Aunque probablemente en su talla se buscó la disposición de la cabeza hacia el levante, esta orientación no es del todo completa, probablemente debido a que la situación de la roca, su inclinación, y el espacio a ocupar de los nichos impedía que su orientación fuera total y exacta.
Junto a los nichos, y bordeando su perímetro, existen talladuras a modo de ranuras o canalizaciones que debido a la inclinación de la roca vierten al exterior,a la ladera del monte, y que pueden indicar la función de evacuar líquidos corporales o el vaciado del agua de lluvia.

Cruz y signo tallados en una roca cercana a las tumbas


En otra losa de piedra cercana, más pequeña, a escasos metros de las tumbas, encontramos dos inscripciones talladas en la roca: una cruz, que podemos imaginar su significado, y un dibujo, signo, marca, símbolo o “garabato” con forma parecida a la letra griega gamma, del que se desconoce su significado.
           


    






BIBLIOGRAFÍA

-BARROCA, MARIO JORGE. “Sepulturas escavadas na rocha de entre Douro e Minho” Portugalia, Nova Serie, nº 31-32, pp. 115-182. Universidad do Porto (Portugal) 2010-2011.
-CASTILLO  YURRITA, ALBERTO del. “Cronología de las tumbas llamadas Olerdolanas” Actas del XI Congreso Nacional de Arqueología. Mérida, 1969. Zaragoza, 1970: Secretaría de los Congresos Arqueológicos Nacionales, pp. 835-845.
En la web:

-www.claseshistoria.com. Revista de Claseshistoria. Publicación digital de Historia y Ciencias Sociales. Artículo nº 384, 15 de julio de 2013. Las sepulturas antropomorfas.  Roberto Rodríguez Violat.

domingo, 25 de junio de 2017

LA CORONA DE LA VIRGEN DE VALENTUÑANA

Nuestra Señora de Valentuñana





La Vírgen de Valentuñana se halla en la iglesia del monasterio del mismo nombre(ver). En un principio la Vírgen tuvo sobre su cabeza una corona que, según la documentación existente, tenía once libras de plata, obra de la devoción y el amor que los vecinos de Sos y de la Valdonsella profesaban a la Vírgen.
Se tiene conocimiento que esta corona la robaron los ejércitos de Napoleón junto con otras joyas y objetos valiosos cuando Sos fue tomada por las tropas francesas a principios del siglo XIX.
El pueblo de Sos y otros municipios de la Valdonsella no querían ver a su Vírgen sin corona y le ofrecieron otra nueva.
Actualmente la corona que porta la Vírgen está hecha de oro puro, de veinticuatro quilates, y adornada por ocho perlas cultivadas, ocho rubíes reconstruidos, ocho esmeraldas reconstruidas y portando quince brillantes en los florones y veintiún brillantes más en la parte baja. El párroco y sus coadjuntores regalaron a la Vírgen una rosa de oro que colocaron en su mano derecha.
El 18 de mayo de 1964 fue coronada canónicamente la imagen de la Vírgen de Valentuñana por el obispo de Jaca, Dn. Ángel Hidalgo.

  



domingo, 18 de junio de 2017

EL "MATON" DEL PUEBLO

             
         


           La tradición oral nos habla de la existencia de ciertos personajes populares que van  íntimamente ligados a la imagen de cualquier pueblo de la geografía española, según la cual en todos los municipios de la España rural existe el peculiar personaje de “el tonto” del pueblo, “el cacique” del pueblo, “el listillo” del pueblo o “el chulo o matón” del pueblo; además, si alguna de estos esteriotipados sujetos fallece, siempre existe un relevo, que no se sabe de dónde sale, para no dejar vacante una de las figuras más tradicionales y emblemáticas de nuestro costumbrismo rural.
Independientemente que sea cierto o no, o que haya municipios que alberguen entre sus vecinos  a la totalidad de los mencionados personajes, es incuestionable que en muchos pueblos existía, hasta no hace mucho tiempo, un chulo o matón, pues así lo recoge la documentación existente y, sobre todo, la transmisión oral de los ancianos del lugar indicando, en muchas ocasiones, la identidad de este malhechor.
La R.A.E. define al matón como una persona provocadora o pendenciera que alardea de su valentía y emplea la fuerza o las amenazas para obligar a los demás a hacer algo. Los “matones de pueblo” son fanfarrones, bravucones, pendencieros, violentos, jactanciosos, y suelen acosar, intimidar, acobardar, amedrentar, humillar y provocar a cuantos se cruzan en su camino. Al mismo tiempo son cobardes, pues generalmente suelen elegir como víctimas a los más débiles. El matón quiere imponer su ley, siempre actuando por encima de la misma, llegando a usar la fuerza, pegar, herir e incluso no duda en matar si no ve cumplidas sus amenazas, aunque a veces mata por resentimiento, odio, venganza, tradición paterna e incluso sin motivo aparente alguno, y se hace acompañar siempre de una navaja o cuchillo como si formara parte de su indumentaria habitual.
Y como matones hay en todos los pueblos, Sos no iba a ser la excepción.
Si recorremos la historia de Sos, ya encontramos matones entre la élite de la sociedad del siglo XV cuando Sos se encontraba dividida en banderías (ver), aunque estos matones no reflejan fielmente la imagen del matón de pueblo antes descrita. Habrá que esperar al siglo XIX para tener noticias de la existencia en Sos del verdadero chulo, del matón de pueblo tal y como lo concebimos actualmente, representado en el personaje del baratero, del que ya hemos hablado en otra ocasión (ver), pero del cual desconocemos su nombre. Sin embargo, de principios del siglo XX sí conocemos la identidad de uno de estos matones en Sos, de su última fechoría y de su fatal desenlace.  Se trata de un individuo llamado Santiago, hijo de una familia de labradores del pueblo, que al mismo tiempo eran los propietarios de la única posada que entonces existía en Sos y que era conocida como casa del Panilio.
Santiago era un mozé bien parecido físicamente, no muy robusto, pero bravucón y fanfarrón, que tenía atemorizados a la mayoría de los mozos de Sos. En el baile del pueblo no dudaba en buscar pelea contra todo aquél que se acercara a cualquier chica que él intentara pretender aunque ésta no le correspondiera en sus pretensiones; era el amo del baile y no dudaba en solucionar cualquier contratiempo a base de golpes y peleas de las que siempre salía victorioso. Lo mismo ocurría en la taberna, donde con cualquier mínima excusa repartía puñetazos a cuantos intentaban hacerle frente, corroborando la teoría del doctor John Lochmann por la que comenta que el matón “tienen una urgente .necesidad de controlar a los demás para enmascarar sus temores ocultos y su sensación de desarraigo"
Y es por esto, por el hecho de tener atemorizados a los mozos del pueblo, por lo que llegó a ser odiado por muchos.
Esgrima a navaja: el desjarretazo
Grabado dePaul Gustave.1862
Hubo gente del pueblo que quiso hacerle ver su equivocada actitud en un intento de poner algo de orden en su vida,  a la vez que le advertía del odio que estaba suscitando en algunas personas del pueblo, que podían llegar a perder la paciencia, y en las graves consecuencias que ello podía acarrearle si continuaba con ese comportamiento, como así lo hizo el vecino Francisco Machín Bueno, quien en más de una ocasión le dijo a Santiago que depusiera su agresiva e intimidatoria actitud porque algún día encontraría la muerte, aunque fuera a traición. Santiago, haciendo caso omiso de las recomendaciones de Machín, se envalentonaba aún más respondiéndole que en el pueblo no había nadie que osara hacerle frente, que todos eran unos falsos y unos cobardes, y por eso tenían que estar subordinados a él.
Al poco tiempo pasó lo previsible, lo que muchos esperaban y otros deseaban.
Antero Gallar, vecino de Sos, ya sabía lo que duelen en su cuerpo los puñetazos de Santiago, pues en más de una ocasión le plantó cara y se vieron envueltos en riñas y peleas, siendo Antero el perdedor y el más perjudicado en todos los enfrentamientos habidos entre ambos.
Un buen día, Antero salió de Sos en dirección al monte, como otras tantas veces hacía, en busca de leña para llevar a su casa. Preparó sus mulas, cuerdas y herramienta necesaria para la ocasión y se introdujo en el bosque.
Santiago, que entonces tenía 26 años, lo vio partir, preparó también su mula y decidió salir tras él sin que éste lo viera. Antero ya estaba cortando leña cuando Santiago se acercó a él y, sin apearse de la mula, empezó a insultar y a provocar a Antero. Este le respondió: “Anda…apéate si eres tan hombre como dices”. Semejante provocación suscitó la ira de Santiago que furioso y colérico saltó de la mula dispuesto a pelear de nuevo con Antero, pero antes de que pusiera los pies en el suelo recibió una tremenda cuchillada en la espina dorsal y varias más por otras zonas del cuerpo.
Santiago, herido de muerte, trató de defenderse; sacó su cuchillo y, antes de caer al suelo desangrado por las heridas recibidas, consiguió alcanzar a Antero en la cara, hombros y cuello.
Unos pastores, que presenciaron los hechos desde la lejanía, se acercaron para intervenir, pero ya era demasiado tarde; Santiago yacía inerte en el suelo, desangrado, y Antero presentaba su rostro lleno de sangre, pero vivo. Uno de los pastores se acercó a Sos para dar parte a la Guardia Civil, que se personó en el lugar de los hechos junto con el médico, quien certificó la muerte de Santiago y realizó la primera cura a Antero.
El suceso tuvo una gran repercusión en Sos; muchos vecinos tuvieron que prestar declaración en el juicio contra Antero por homicidio, al que le cayeron 12 meses de prisión.
Una vez que salió de la cárcel regresó a Sos, con el rostro y cuello llenos de cicatrices, y aunque había gente que no lo expresara públicamente, lo consideraban un héroe y un valiente por haber plantado cara y acabar con la vida de un matón que los tuvo amenazados y atemorizados durante mucho tiempo.
Antero no volvió a ser el de antes, se volvió taciturno, introvertido y callado. Al poco tiempo desapareció de Sos y no se le volvió a ver más por el pueblo.

Afortunadamente, hoy en día esta figura del matón de pueblo ha pasado a formar parte de la historia del costumbrismo local, pero sí que persiste en algunos pueblos de la geografía española ese “matoncillo” de pueblo que, si bien no resulta tan violento como el de la “España profunda” del pasado siglo, intenta hacer creer a los demás estar por encima de la ley y comportarse de forma fanfarrona y bravucona entre sus vecinos.

           


BIBLIOGRAFÍA

-En la web:
-MACHÍN IRIARTE, MÁXIMO. Memorias del viaje. memoriapopular.org
-www.semana.com.“Los chicos malos”.Revista Semana.25/05/1987