domingo, 29 de marzo de 2015

COLEGIO DE ESCUELAS PIAS ISIDORO GIL DE JAZ

En la Plaza de la Villa, junto al Ayuntamiento, encontramos otro monumental edificio que guarda una perfecta armonía con el resto de edificaciones de la plaza, se trata del colegio escolapio  Isidoro Gil de Jaz, una construcción barroca, de mediados del siglo XVIII, en piedra de sillería y compuesta de cuatro plantas, la última formada por una galería de nueve arcos de medio punto y rematada por otro espectacular alero de madera en el que puede verse tallado, en el centro, el escudo de su fundador: Dn. Isidoro Gil de Jaz( ver biografía ) De su fachada destacan las primitivas cerrajerías de las ventanas y las cartelas.
Colegio Isidoro Gil de Jaz. Plaza del Ayuntamiento de Sos del Rey Católico.
Además de la entrada principal, en arco de medio punto con grandes dovelas, el colegio posee otras entradas o accesos.
Clave del portal de la calle M. Pérez de Biel.
Una de estas entradas se encuentra en la calle Manuela Pérez de Biel , donde podemos ver una puerta en arco de medio punto cuya clave está tallada con dos figuras: la inferior es de tres cuartos, está mirando a lo alto y porta un objeto en las manos, que pudiera ser un libro. La figura superior está de pie, con una hoja en su mano derecha y lleva arriba la leyenda “San Esteban”.
               Como dato curioso, decir que la belleza del edificio queda corroborada al haber sido escogida como ejemplo de arquitectura de época, reproduciéndola fielmente, en el Museo del Pueblo Español en Barcelona.
Don Isidoro Gil de Jaz, soltero y sin hijos, nos dirá que quiere fundar un colegio de las Escuelas Pías en Sos, “por el amor que tengo a aquel pueblo, donde me enseñaron a leer y a escribir, y los principios de la Gramática…” Y también: “… que desde mis primeros años en que fui criado y educado a la dirección de mis padres en esta villa de Sos, he tenido domicilio en ella”, dedicando su influencia y su fortuna a la construcción del colegio escolapio.
En aquella época fue una intuición genial y un servicio a la Villa, porque la cultura, que era patrimonio de unos pocos privilegiados, se iba a convertir en una posibilidad para todos. Era la época ilustrada, donde había que dar un impulso a la sociedad, sobre todo en la educación y el conocimiento de las letras y las ciencias.
Don Isidoro había conocido a los Padres Escolapios en Barbastro y conocía el lema que ya había dado muchos frutos para entonces: “Piedad y Letras”, lema que José de Calasanz decía. “...pues si desde la infancia el niño es imbuido diligentemente en la piedad y en las letras, puede preverse, con fundamento, un feliz transcurso de toda su vida” (Constituciones, nº 5)
Las razones por las que eligió esta Orden nos las dice él mismo, pues conocía en profundidad a los escolapios: “Estos Padres son bastantemente desprendidos y no tienen genio de atesorar ni adquirir bienes, de que hay bastantes pruebas en el Consejo, y que siguen la máxima de su Santo Patriarca de que sean clérigos pobres y enseñen a los pobres”[1]
Así, el 25 de febrero del año 1760 firma y queda constancia en la escritura de Fundación y Donación otorgada por don Isidoro y aceptada por el P: Juan Miguel de Santa Orosia, Procurador General de las Escuelas Pías de la Provincia de Aragón, la creación de la Fundación que llevará su nombre hasta nuestros días.
Como él residía en Madrid, nombró como delegado en Sos a su amigo Mosén Francisco Adot, beneficiado de la parroquia, representando a Dn. Isidoro en todo lo referente a su Fundación.
Mosén Francisco se puso en contacto con los padres Cayetano Ramo y Pedro Celma. En un principio hubo oposición de los Carmelitas Descalzos y del Cabildo parroquial, pero esta oposición quedó resuelta cuando los escolapios renuncian voluntariamente a pedir limosna, aniversarios de misas, entierros en su iglesia… y se comprometen al uso de los bienes comunales y a vivir como “un vecino más” de la Villa.
Impresionante alero tallado en madera.Colegio Isidoro Gil de Jaz
Las condiciones preliminares para la fundación se fijaron en Madrid entre el fundador y el P.Juan M. Casajús el 21 de septiembre de 1759. Y el 6 de marzo de 1760 se formalizó en Madrid, ante escribano público, la fundación del colegio, entregándose la mencionada fundación a los padres escolapios. En esta definitiva escritura se expone que la comunidad se compondrá de 12 religiosos (8 sacerdotes y cuatro hermanos), habrá dos escuelas de primeras letras, dos de gramática, una cátedra de filosofía y otra de teología moral, siendo los cuatro hermanos los ocupados en atender las fincas,la sacristía, la cocina y la portería; el fundador se compromete a dejar al colegio sus fincas y pertenencias muebles en Oliva (Valencia), Sos y Sofuentes, mantener a los religiosos mientras viva, construir colegio e iglesia, legarles su biblioteca…Mientras él viva será patrono del colegio y cuando muera, el patronato pasará al Ayuntamiento. La fórmula jurídica elegida, única en la serie de fundaciones escolapias, fue la llamada obra pía.
El 21 de octubre de 1760 se consiguió el permiso real, que no resultó difícil, pues como decía Gil de Jaz, “el Rey tiene formado gran concepto del Instituto de la Escuela Pía y se explica que quiera propagarle”
El proyecto tardó en realizarse, y no conforme al proyecto original, puesto que se quería que el colegio fuese erigido en el solar donde hoy se alza el Parador Nacional. Mientras tanto, don Isidoro pensaba que sería bueno empezar a dar clases cuanto antes y, mientras se construía el nuevo edificio, eligió el Palacio de los Sada para ello.
Torre de la iglesia del Colegio Gil de Jaz
Los primeros siete escolapios que llegaron a la Villa fueron los PP. Juan Francisco Guardia, José Colás, Francisco Sanz y José María Torralba, junto a los Hermanos operarios Miguel de Miguel, Andrés Mur y Domingo Moros, viviendo todos ellos en la casa de don Francisco Monterde.
Pero los marqueses de Campo Real, propietarios del Palacio de Sada, dieron largas al ilustrado, y éste, decidido a que los escolapios impartiesen clase cuanto antes en Sos, cedió sus propias casas, en la plaza de la villa, y compró las aledañas para ampliar las salas y dependencias necesarias, manteniendo la fachada exterior y modificando el espacio interior en función de las nuevas necesidades. De este modo, en un emplazamiento en el que no se había pensado en un principio, comenzó a realizarse el colegio en julio-agosto de 1761, terminándose con rapidez y trasladándose a él alumnos y religiosos el 24 de diciembre de 1764. Las obras continuaron varios años más, pues aún faltaba por terminar la iglesia, que empezó a edificarse el 14 de octubre de 1761,  muriendo Don Isidoro en el transcurso de su construcción; pero finalmente el 29 de diciembre  del año 1793, se concluyó la iglesia de San José de Calasanz, dándose así por finalizado el colegio.
Varios fueron los arquitectos que trabajaron en la construcción del colegio, iniciando las obras Juan José Navarro y continuando por el maestro de obras José Marzal, Andrés de la Virgen del Pilar y Manuel Arredondo, sustituyendo el plan previsto inicialmente por Juan José Navarro, modificando la traza de tipo jesuítico por otra con una sola planta rectangular.
Mientras vivió Gil de Jaz, el dinero necesario para la construcción del colegio llegaba puntual, pero a su muerte, lógicamente, los ingresos se vieron mermados. Para rematar la conclusión del trabajo la Duquesa de Villahermosa hizo una donación de 15.000 reales.
A continuación se exponen algunos de los pagos que se hicieron en la construcción del colegio:

·      El día 10 de diciembre de 1763 se dieron 106 reales y 8 dineros para la alberca de Sofuentes, compra de aceite y otros gastos menores.
·      17 escudos por una conducción de ladrillos para el Colegio (posiblemente desde Sangüesa)
·      500 reales de plata para Ignacio de Lamo, cerrajero de Sangüesa (por parte de su labor en el Colegio)
·      Una cama para el colegial don Manuel de la Fuente, por importe de 28 libras y 7 dineros.
·      5 mantas, becas y bonetes y 5 estuches por 3 libras, 10 sueldos y 10 dineros.
·      Las hechuras al sastre Ignacio, de las mantas, becas y bonetes, calzones, chupas, almillas y forros por 118 reales y 22 dineros.
·      Doctrina, papel, arte y catones dados a 5 colegiales por valor de 1 libra, 11 sueldos y 14 dineros.
·      El último plazo de la obra de la carpintería del Colegio a Juan Aznarez de 12 libras jaquesas.
·      Al padre Juan Francisco de Santa Susana 75 reales de vellón que son 40 de plata y 5 dineros para limosnas de 25 misas de a tres reales de vellón por cada una.
·      A Juan José Navarro 350 reales de plata, que es lo que pagó a los yeseros de Cáseda por el yeso conducido al Colegio.
·      70 reales de plata para los aserradores.
·      Tercio anticipado para los alimentos de enero, febrero, marzo y abril de 1764 (les paga el 5 de enero) por adelantado y suben 28 reales de vellón y cuatro cargas de trigo.
·      300 reales de plata es el coste de las puertas principales del Colegio y barandilla.
·      130 reales el valor de la barandilla que se ha de poner en la escalera del colegio.
·      Una vaca son 14 escudos.
·      El asiento de las tres puertas principales del Colegio e Iglesia son 20 reales de plata.
·      José Sanz “el Aguado”, de Sangüesa, 61 reales y 12 dineros por el pago de 4 arrobas y 18 libras de clavos, utilizadas en el Colegio.
Cabe mencionar que en el Colegio existía una bodega en la que se nombra había al menos dos cubas de vino de veinte cargas cada una, por cuya cantidad en 1764 se sacaron 26 libras, 13 sueldos y 4 dineros[2]

El patrimonio de Don Isidoro fue gestionado por los P.P. Escolapios dando escuela y bachillerato gratuito y universal durante más de doscientos años en la Villa de Sos, según consta por la escritura de Fundación y Donación otorgada por don Isidoro y aceptada por el P. Juan Miguel de Santa Orosia, Procurador General de las Escuelas Pías de la provincia de Aragón, el 25 de febrero del año 1760.
Con posterioridad se hicieron reformas y ampliaciones, tanto en el colegio como en su hacienda. Se hizo un horno, harinera y amasador, y en la hacienda se abrieron 18 cahizadas de tierra, se plantaron 700 cepas, 136 olivos, 100 árboles frutales y se hizo un gallinero.
En la Parada de Sofuentes tenían 3 caballos padres, otro de cinco años para el año que viene, 3 guaranes, un pollino de un año, 2 caballos de labor, 2 machos, 9 lechales, 10 potras, 25 yeguas, 4 burras para parir y un burro aguador. Se mejoraron con la compra de 3 burras guaraneras, un caballo padre cordobés, un caballo padre regalo del rey Carlos IV, 10 bueyes de labor, 8 vacas de vientre, 4 terneros y 12 novillos de varias edades. En el período de 1803-1807 se amplió la biblioteca en 400 nuevos volúmenes.
Además de las escuelas elementales y de gramática, el colegio de Sos abrió pronto un reducido internado, que fue tomando auge y atrajo muchachos de las Cinco Villas, de Navarra, de La Rioja y Alava. También funcionaron las cátedras de filosofía y teología para jóvenes escolapios y alumnos seglares.
El analfabetismo en el siglo XVIII era una lacra general en toda la sociedad aragonesa, sin embargo la labor de Dn. Isidoro Gil de Jaz dejó su fructífera huella en Sos. Nos lo recuerda Madoz cuando habla del porcentaje de niños escolarizados respecto a la población total, diciendo que la media de Aragón era de 6,6% de niños escolarizados, siendo Sos quien ofrece el mayor porcentaje de toda la provincia con un 10,34%.
Emblema de la orden de los PP. Escolapios, en la calle Gil de Jaz.
 El colegio de Sos fue el mejor dotado de toda la provincia de Zaragoza. Sus cátedras superiores trajeron a Sos profesores escolapios de gran valía, adquiriendo por todo esto un prestigio envidiable. Tanto fue así que en 1799 el Ayuntamiento de Pamplona pidió que fuera un escolapio de Sos a la capital Navarra para examinar a los maestros que opositaban a escuelas públicas, siendo enviado a tal efecto el P. Baltasar Campos.
En 1780 el Ayuntamiento pidió al Consejo la agregación a la Universidad de Zaragoza de los estudios superiores del colegio y la adscripción de sus alumnos “en el fuero y privilegios de sus Académicos”.
                    El período comprendido entre 1808 y 1845 fue difícil. En 1845 los estudios de folosofía -equivalentes al bachillerato- son reconocidos por la Universidad de Zaragoza; por ser escaso el alumnado se imparten cíclicamente, hasta que en el período 1854-1862 han de suprimirse, renaciendo en este último año con 24 alumnos internos y 50 externos. En 1872 se crea el instituto libre de segunda enseñanza "Isidoro Gil de Jaz" por acuerdo entre el ayuntamiento y el colegio; escolapios cubre la primera enseñanza, el ayuntamiento la segunda, además de haberayudado con más de 30.000 ptas.a la instalación de gabinetes de ciencias naturales y adecentamientos del internado. Pero el número de alumnos sigue siendo escaso, por lo que se reduce el número de religiosos de la comunidad con la correspondiente queja por parte del ayuntamiento. En 1927 sólo hay dos clases de primaria, una de secundaria y una de adultos, subvencionadas por el ayuntamiento.
Con la llegada de la II República se perdieron estas subvenciones y el colegio pasó a estar bajo la tutela del Estado y  declarado Fundación Benéfico Docente por Real Orden del 9 de enero de 1931. Con esto se le atribuyó personalidad jurídica civil. Se le ordenó vender en pública subasta todos los bienes inmuebles no imprescindibles para el cumplimiento de los fines de la fundación, y en 1947 se ven obligados a vender las fincas de Oliva(Valencia). Las presiones continuaron, y en 1950 los religiosos dicen que el dinero de las fincas, invertido en deuda pública, iba a significar el fin de la fundación, por lo que la Junta de Beneficiencia de Zaragoza les exije dar cuenta exacta de la administración de los bienes.
El 14 de diciembre de 1945 una Orden Ministerial erigió al colegio de Escuelas Pías de Sos en “ Colegio de Carácter Nacional”, aunque su alumnado fuera descendiendo.Esto era a efectos académicos, es decir, para poder cursar estudios “oficiales”, como en una Escuela Nacional normal, no referente al profesorado que era privado y pagado por la Fundación.
En la década de los años cincuenta, ante el descenso continuado de la población de Sos, los P.P. Escolapios se plantean el posible abandono de la Fundación. Jurídicamente, en abril de 1962, los escolapios entregan el colegio a la Diócesis de Jaca, y administrativamente en septiembre de 1963. Desde entonces la Diócesis de Jaca siguió cumpliendo con sus obligaciones fundacionales, dedicando para el servicio del colegio a varios sacerdotes que impartían las clases de Primera Enseñanza y Bachillerato, y atendían los bienes de la Fundación. Esta situación dura hasta el curso 1976/77, en que se hace cargo de la enseñanza en la Villa de Sos el Ministerio de Educación y Ciencia, con la creación de un Colegio Nacional y una Escuela Hogar a petición del Ayuntamiento y de acuerdo con la Diócesis de Jaca. Este colegio Nacional y Escuela Hogar se instalan en el edificio de la Fundación mediante un contrato valedero por veinte años con el Ministerio de Educación y Ciencia. En 1992 se volvió a firmar un acuerdo de cesión y uso del edificio por otros veinte años.
En todo este largo período en que los padres escolapios estuvieron al frente del colegio, fueron 46 los rectores que se hicieron cargo del buen funcionamiento del mismo.(ver rectores)
Actualmente es el Colegio Público “Don Isidoro Gil de Jaz” y sede de las instalaciones de la “Escuela Hogar” y del “Aula de Naturaleza”, donde se siguen impartiendo clases, cumpliendo con ello la voluntad del mecenas y benefactor ilustrado que quiso devolver a su villa, con creces, lo que había recibido de ésta en su infancia y adolescencia.
De aquí salieron muchos bachilleres que encontraron trabajo fácilmente, a pesar de las dificultades que existían para estudiar en aquella época.
La Fundación Isidoro Gil de Jaz, después de 250 años de la muerte de este benefactor, sigue colaborando, ayudando y participando en actividades sociales, educativas y culturales en beneficio de los sosienses, tal y como hubiera deseado Dn. Isidoro.
Una lápida colocada en el primer piso del colegio el año 1939 reza: “A la memoria del  Muy Ilustre Señor Don  Isidoro Jil de Jaz, que por su saber y rectitud fue condecorado por los reyes Felipe V, Fernando VI y Carlos II con los títulos de Oidor de la Audiencia de Pamplona, Regente de la de Oviedo, Presidente de la Chancillería de Granada, Ministro en el Real y Supremo Consejo de Castilla, Asesor en el de Guerra y Real cuerpo de Guardias de Coros y de Walona, Presidente de la Real Junta de la Habana y Bienhechor de la Villa de Sos del Rey Católico, fundador de este colegio de Escuelas Pías en el año MDCCLX”
En los claustros del colegio se conservan los retratos de D. Isidoro Gil de Jaz; de Dª Babila, su madre; de sor Pascuala Gil de Jaz, humilde monja de la misma familia, abadesa de las madres capuchinas de Barbastro; de D. José Gil de Jaz, canónigo y maestrescuela de la iglesia de Orihuela; de D. José Gil, esposo de Dª Babila Jaz; de D. Martín de Jaz, canónigo y provisor del obispado de Barbastro, y de fray José de Sangüesa, Provincial de los PP. Capuchinos de Castilla, Predicador de número de S.M. y Calificador de la Suprema Inquisición.


ALUMNADO DEL COLEGIO ISIDORO GIL DE JAZ

AÑO
MAYORES
MENORES
ESCUELA DE ESCRIBIR
CARTILLA

TOTAL
1783
25
20
60
100

205
1785
26
12
50
80

168
1789
13
7
50
104

174
1797
30
5
60
106

201

1ª ENSEÑANZA
2ª ENSEÑANZA




1807
160
51



211
1815
190
34 y 9 filósofos



233

EXTERNOS
INTERNOS




1882
203
34



237

1ª ENSEÑANZA
2ª ENSEÑANZA
INTERNOS
VIGILADOS
EXTERNOS

1899
143
18
4
23
134
322
1971





90



PROFESORADO RELIGIOSO


AÑO
SACERDOTES
JUNIOR

TOTAL
1762
7


7
1768
13


13
1783
10


10
1786
15


15
1796
17


17
1799
17


17
1807
12
4

16
1815
34
9

43

SACERDOTES
JUNIOR
HERMANOS

1835
4
3
3
10
1882
9

4
13

SACERDOTES
CLERIGOS
OPERARIOS

1899
8
1
4
13








[1] A.P.E.P.A., caja 7-b, n. 56
[2] Martínez Bel, Amado. Don Isidoro Gil de Jaz. Apuntes para una biografía. C.E.C.V., I,F.C., pp. 65-66.



BIBLIOGRAFIA

-CUEVA GONZÁLEZ, DIONISIO. Las Escuelas Pías de Aragón. Gobierno de Aragón
-GARCÉS ABADÍA, MÁXIMO. Don Isidoro Gil de Jaz. Fundación Gil de Jaz. Zaragoza, 1994.
-MARTÍNEZ BEL, AMADO. Don Isidoro Gil de Jaz. Apuntes para una biografía. C.E.C.V., I.F.C. Ejea de los Caballeros, 2000.
 -Constituciones de San José de Calasanz. Ediciones Calasancias.