sábado, 26 de septiembre de 2015

ARTESANOS, GREMIOS Y COFRADÍAS



Oficios gremiales: Cantero, alfarero, cestero, panadero,botero y zapatero
En la Edad Media los artesanos tenían sus propias asociaciones, los gremios. Para cada actividad artesanal existía su gremio correspondiente: joyeros, zapateros, peleteros, armeros, etc., que solían agruparse en calles, cada una para distinto oficio. Para poder ejercer algún oficio era indispensable pertenecer a un gremio. Este fijaba los precios y reglamentaba la cantidad y la calidad de la producción; tenían un sello representativo, por lo común, las herramientas de su profesión. Algunos gremios se agrupaban formando las cofradías, que hay que distinguirlas de los gremios. Mientras que estos son asociaciones de oficios o de artes cuya finalidad era conseguir un equilibrio entre la demanda y el número de talleres activos ,garantizando de esta manera el trabajo a sus asociados, su bienestar económico y los sistemas de aprendizaje, las cofradías son comunidades de los trabajadores de dicho arte unidos para cumplir determinados fines sociales y espirituales. Por eso la cofradía se distinguió como organismo político interviniendo en la vida pública municipal; como organismo militar facilitando al municipio las milicias urbanas; como instrumento religioso yendo juntos a las procesiones y fiestas portando el estandarte de la cofradía y celebrando el día de su santo patrono con una fiesta; y por último, como organismo de asistencia y previsión social mediante una serie de providencias que cubrían los principales episodios de la vida de los cofrades desde el nacimiento hasta la muerte.
En el siglo XIII las cofradías gremiales fueron prohibidas por Jaime I y después por Jaime II. Las causas fueron: el incumplimiento de las ordenanzas, la rivalidad entre oficios, el forzar a los trabajadores a entrar en la cofradía para poder ejercer su industria y, sobre todo, los monopolios.En 1329 Alfonso IV las restauró, desarrollando las cofradías un continuo proceso evolutivo durante los siglos XIV y XV, sometidas a meticulosas ordenanzas reguladoras del oficio, en las que destaca un marcado carácter profesional, independiente del religioso-benéfico que aún subsiste. El gobierno del gremio estaba a cargo de unas autoridades superiores, verdadero poder ejecutivo y representativo.
A estas cofradías se las hizo responsables de las alteraciones de precios y sus consecuencias, por lo que el enfrentamiento entre el patriciado urbano y los sectores trabajadores era, sin duda, el factor fundamental que  llevaría el intento de supresión de estas corporaciones en las Cortes de 1528. La petición que se hacía era la de mandar que se renovaran “los privilegios de todas las cofradías excepto en lo espiritual”, como así se hizo mediante fuero que sería confirmado en 1533.
En el siglo XVIII una disposición del centralismo borbónico permite la elaboración de un censo de cofradías de toda España. El 28 de septiembre de 1770 el Conde de Aranda había ordenado al corregidor del Partido, José Caballero, que avergüase el número de cofradías que había en las Cinco Villas ( ver cofradías de Sos)
                    Cabe destacar el avance del absolutismo que intentaba suprimir cualquier forma de asociación que no tuviera el control del Estado. Esto y el desarrollo y la renovación tecnológica iniciada en la edad moderna, hizo que los gremios entraran en decadencia paralelamente al auge del capitalismo y la industrialización; perdieron importancia y comenzaron a llamarse Hermandades, las cuales aún existen en la actualidad.






BIBLIOGRAFIA

-ROMERO SAMPER, MILAGROSA. El expediente general de cofradías del archivo histórico nacional: Regesto documental. Rev Hispania Sacra, vol. 40, nº 81, pp. 205-234. C.S.I.C., 1988.

En la web:
-www.enciclopedia-aragonesa.com/gremios

-Historia de Aragón. Coleccionable Heraldo de Aragón.





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