sábado, 22 de abril de 2017

LAS VENTAS DE SOS. UN ALTO EN EL CAMINO


            En el siglo XVIII una maraña de caminos atravesaba la comarca de Sos para que los habitantes de la villa pudieran acceder a sus tierras de labor y localidades cercanas.Eran todos caminos de herradura, llamados así por ser únicamente aptos para el tránsito de caballos, mulas, burros y animales de tiro. Sólamente existía una carretera algo más ancha por donde podían transitar carretas y carruajes y que servía de enlace y comunicación con los pueblos cercanos para, a través de ella, poder llegar a las grandes capitales. Era la que comunicaba Sangüesa con Sos, y pasando por Uncastillo y Ejea, llegaba a Zaragoza por Zuera y Villanueva de Gállego (La actual salida por Remolinos no existía entonces.) 
          Los viajes, tanto en aquella época como en siglos anteriores, resultaban muy dificultosos, peligrosos y, sobre todo, largos, por lo que se decidió construir en los caminos determinados establecimientos destinados a dar posada a viajeros y arrieros, así como a sus caballerías. Estos establecimientos eran llamados ventas y estaban ubicados en puntos estratégicos de la carretera, cerca de los pueblos, en cruces de caminos o en las inmediaciones de los puertos por las dificultades y el largo tiempo que se invertía en atravesar los mismos.
 Existían otros establecimientos destinados a dar comida y descanso a los viajeros y arrieros en su azaroso camino, como eran las posadas, mesones, paradores o fondas, pero mientras estos se ubicaban dentro de las poblaciones, las ventas eran las únicas que estaban a pie del camino y siempre fuera del núcleo urbano, como así lo recoge el diccionario de la RAE en 1739: "Venta: Casa establecida en los caminos y despoblados para hospedage y passageros".
Las ventas siempre han existido en todos los caminos y vías de comunicación de la geografía española. La gente que pasaba por ellas resultaba ser de lo más variopinta: reyes, príncipes y personalidades con su séquito, comerciantes, arrieros, carreteros, quincalleros, correos de a pie y a caballo, buhoneros, feriantes, peregrinos, soldados, ladrones, matones, estafadores...y un largo etcétera de personajes. 

En cuanto a la atención de los venteros y al servicio ofrecido por los mismos, se sabe que en numerosas ocasiones las ventas eran motivo de quejas por parte de los clientes por el pésimo trato de los venteros hacia ellos, la falta de instalaciones idóneas,  pues muchas de ellas, debido a la pobreza de sus clientes, apenas disponían de camas, disponiendo de pesebres y pajares como único remedio contra el cansancio;otras quejas hacen referencia a la falta de higiene en las instalaciones y a los precios abusivos y casi siempre arbitrarios.De todos modos, la función principal de las ventas era dar seguridad y cobijo al caminante, porque muchas veces,en contra de lo que se piensa, era el propio viajero quien tenía que proveerse de alimentos.
Tomás Manuel Fernández de Mesa llegó a decir “que no se dedican a este empleo sino los que son vilísimos y que no se les da nada el ser tenidos por malos”, siendo de “poca fidelidad y propensión al hurto”. Igualmente, Cervantes nos describe la mala fama de los venteros en su magna obra Don Quijote de la Mancha.


No existe documentación alguna de las ventas que jalonaban los caminos de Sos y de las Cinco Villas, pero teniendo en cuenta el estancamiento producido en las vías de comunicación de la comarca desde la Edad Media hasta bien entrado en siglo XIX, es de suponer que no fueran muchas y probablemente no serían como nos las imaginamos actualmente, sino que seguramente fueran  viejas casas particulares de agricultores que daban cobijo por una noche al viajero que se presentara, probablemente en el mismo pajar junto a su caballería.

Hemos de recordar que desde la Edad Media Sos se había quedado en una economía cerrada, antigua y con una reducidísima actividad comercial. La mayor parte de las tierras se dedicaban a la ganadería extensiva, y el resto de ellas las utilizaban para el uso de una agricultura de autoconsumo, sin apenas excedentes, y con unos aperos, técnicas y rendimientos anclados en la Edad Media, por lo que las vías de comunicación, al no usarse apenas, se habían deteriorado de tal forma que era muy difícil transitar por ellas. Sólamente unos pocos atrevidos se veían obligados a caminar por estos dificultosos y peligrosos caminos.

Venta de Zapato. Sos del Rey Católico
Pero a mediados del siglo XIX la economía de las Cinco Villas comenzó a moverse, y con ella la actividad comercial, que traería el arreglo y la modificación de las vías de comunicación en toda la comarca, entre ellas la construcción en 1860 de la carretera Sangüesa-Gallur (actual A-127) para dar salida a los excedentes de producción de los pueblos cercanos a través del recién inaugurado ferrocarril Zaragoza-Alsasua, el primer tren aragonés, fijándose una estación en Gallur. El antiguo trazado de esta carretera se vio entonces modificado, que dejando a un lado Uncastillo, y pasando por Castiliscar, se dirigía a Zaragoza por Tauste y Gallur.

Es a partir de entonces cuando la toponimia de Sos nos desvela la existencia de ventas en la comarca, muy probablemente construidas en este período por el aumento del flujo comercial en la zona. En el término municipal de Sos se mencionan tres ventas, dos de ellas ubicadas en la nueva carretera que unía Gallur con Sangüesa, la actual A-127: en sentido Zaragoza, llegando al alto del puerto de Sos, se ubicaba la Venta de "Zapato", y bajando el puerto, antes de llegar a las casas de Novellaco, la Venta del "Majo". La tercera, la Venta de los Mudos, se ubicaba en el camino a Sofuentes, cerca de Mamillas, lugar con una actividad agrícola de relativa importancia en la zona en aquellos tiempos, siendo superficial y estructuralmente la más grande de las tres ventas citadas y la más antigua de todas ellas, documentada ya a principios del siglo XIX. Como se ve, las tres ventas estaban ubicadas junto a los caminos de tránsito, fuera de los núcleos poblacionales, mientras que en éstos se ubicaban las posadas. Se tiene constancia que la única posada existente en Sos a principios del siglo XX la llamaban "casa del Panilio", y en 1848 Madoz nos dice que en Sos había dos posadas, y otra (aunque pudiera tratarse de una de las que dice Madoz) según se nombra en un oficio que el día 29 de diciembre de 1821 envía el comandante del resguardo militar de Sos al Intendente del Ejército comunicándole que el día anterior, 28, llegó a Sos una partida de caballería de Villaviciosa compuesta por un oficial y 12 hombres y decidieron reunirse y dormir en una posada, casa fuerte, fuera del pueblo, para el día siguiente perseguir a unos facciosos que habían huído en dirección a Undués de Lerda.[1]
 
Venta del Majo. Sos del Rey Católico.
Actualmente la venta del "Zapato" y la de los "Mudos" están totalmente en ruinas, pero todavía puede apreciarse la superficie que ocupaban estas ventas, así como también se puede distinguir, entre sus ruinas, la zona destinada al corral de entrada y los diferentes edificios anexos y dependencias que conformaban el conjunto. Únicamente la venta del "Majo" permanece en pie, totalmente rehabilitada y restaurada, siendo testigo de un tipo de establecimiento que formó parte de la arquitectura tradicional de la comarca, si bien la morfología y estructuración actual nada tiene que ver ya con la original.

 Naturalmente, más ventas proliferaron por todo el territorio de las Cinco Villas, teniendo constancia, por ejemplo, de la Venta del "Muro", también en la carretera Sangüesa-Gallur antes de llegar a Sádaba, o la venta de la "Rosa", en el camino entre El Frago y Luna, o la del "Esclavo", entre Ejea y Tauste. 
Venta de los Mudos. Mamillas (Sos del Rey Católico)

























No obstante, por los pocos restos que quedan en Sos y por las descripciones que se hacen de las ventas en documentos y escritos existentes, podemos decir, sin equivocarnos mucho en ello, que las ventas eran unos edificios que no se diferenciaban mucho de cualquier otra construcción agropecuaria de la zona, edificada con los materiales que da la tierra, y cerca de una fuente, pozo, río o manantial, condición indispensable para la supervivencia en su aislado emplazamiento.
El tamaño de las ventas dependía claramente del flujo de viajeros que pasaran por la zona. Sos era la zona de paso entre Navarra y los valles pirenaicos del norte de la comarca con la depresión del Ebro, lugar de paso indiscutible para acceder a Zaragoza y la zona oriental de la Península. El camino era largo y dificultoso, por lo que los viajeros que pasaban por Sos no eran muchos, sólo aquellos que por una circunstancia u otra se veían forzosamente obligados a realizar estos largos trayectos: algunos comerciantes, correos, feriantes....por lo que las dimensiones de estas ventas no eran tan grandes como las de otras zonas de España mucho más transitadas. A tenor de los restos de las tres ventas antes mencionadas podemos decir que se trataban de edificios de un máximo de dos alturas, y que el número de dependencias y distribución de edificaciones anexas variaba en función de los moradores de la casa, servicios a prestar y número de viajeros y animales a cobijar.

Venta de "Zapato" Acceso al corral de entrada(derruído)
Las ventas tenían el denominador común de poseer un gran patio o corral con los laterales cerrados donde poder albergar tanto los carros como las caballerías, con portón de entrada directa desde el camino, dotado de pozos, abrevaderos y pesebres. Alrededor del patio se edifican el resto de las dependencias del conjunto, cuya estructura y distribución era similar a la de un corral o casa de campo de la comarca.
Con la aparición del automóvil en el siglo XX empezaron a surgir las nuevas vías de comunicación. Se mejoraron los antiguos caminos y se modificaron y mejoraron los antiguos trazados (ver historia de las carreteras en Sos) 

Este rápido desarrollo de la comunicación vial, que permitía llegar al destino de una forma más rápida y cómoda, hizo caer en desuso el empleo de las caballerías para el transporte, y con ello la desaparición de las ventas, que perdían la función para la que fueron creadas, perdiéndose también una tipología arquitectónica única y singular vinculada durante siglos al camino y al viajero. 


[1] Diario Constitucional de Zaragoza nº 4. 4/1/1822, p.4.

            







BIBLIOGRAFÍA

-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico. Cuadernos de Aragón, 58. I.F.C. Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2015.
-FERNÁNDEZ DE MESA, THOMAS MANUEL. Tratado legal, y político de caminos públicos y possadas. Ed. Josepf Thomas Lucas. Valencia, 1755.
-MADOZ, PASCUAL. Diccionario Geográfico Estadístico Histórico. 1845-1850. Edicción facsímil. D.G.A. Valladolid, 1985.
-UBIETO ARTETA, AGUSTÍN. Caminos peregrinos de Aragón. I.F.C. (C.S.I.C.) Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2016.
-VV.AA. Los caminos de la historia de las Cinco Villas. VI Jornadas de estudios sobre las Cinco Villas. Ejea de los Caballeros, 1990. I.F.C. (C.E.C.V.)

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