domingo, 30 de julio de 2017

EL EMBLEMA DE ESCOLAPIOS

Emblema de Escolapios. Colegio de Escuelas Pías Isidoro Gil de Jaz. Sos del Rey Católico

                             Paseando por las calles de Sos he podido comprobar en varias ocasiones cómo algún turista piensa que es otro escudo o blasón de los muchos que adornan los portales de las casas de la villa; sin embargo nada tiene que ver con los blasones nobiliares o familiares. Me refiero al emblema que existe sobre la puerta de la iglesia del colegio escolapio Isidoro Gil de Jaz.


                Este emblema es la insignia que representa a la comunidad de los escolapios. Tallado en piedra, y sobre la clave del arco de entrada a la iglesia, contiene el escudo de la Orden de las Escuelas Pías, formado por tres anagramas de letras griegas: “M” y “A” superpuestas , primera y última letra de la palabra MARIA; “M” y “P”, primera y última letra de la palabra MATER (madre), y  “Θ” eY”, primera y última letra de la palabra ΘEOΥ (Dios), rematando en la parte superior por una corona y cuya lectura total sería: “María, Reina, Madre de Dios”

lunes, 24 de julio de 2017

ERMITA DE BARUES


Barués es un pequeño núcleo del término de Sos casi despoblado (actualmente cuenta con tres habitantes censados) situado a unos siete kilómetros al sur de Sos del Rey Católico, asentado en plena Sierra de Peña junto al barranco de Vandunchil. Se accede al lugar por la carretera que saliendo de Sos se dirige hacia Carlilliscar, y al llegar a Novellaco se toma una pista asfaltada a la izquierda, y tras recorrer unos tres kilómetros por ella llegamos a Barués.

La ermita data de finales del siglo XIII. En el siglo XX se le añadió un edificio junto al muro de la Epístola, utilizado como escuela publica y que actualmente está totalmente desplomado. Restaurada en 1988 por la arquitecta María José Iturralde Navarro, contrasta su cuidado aspecto con los arruinados edificios que la rodean.  Está dedicada a Santa María de Barués, y en el año 1953 fue creada parroquia; pertenece a la Iglesia de San Esteban de Sos y es propiedad del obispado de Jaca.


Ermita de Barués. Abside.

Se hace muy difícil definir una cronología detallada de su construcción, ya que su ejecución se dilató en el tiempo de manera notable y los sucesivos añadidos sólo han servido para crear más confusión estilística al desvirtuar las formas originales.
Según Abbad Ríos[1], se trata de una de las iglesias de estilo románico de la última época, pudiendo ser datada ya a comienzos del s. XIII. En términos actuales de periodización, cabe considerarla como una muestra del románico de inercia, en el que detalles como la molduración de la cornisa o el achaflanamiento de cierto número de canecillos invitan a pensar en fechas tardías, bien entrado el s. XIII (alguno de ellos recuerda a ménsulas de interior de iglesias plenamente góticas del año 1300), aunque tampoco se despliegue el repertorio ornamental más característico del gótico. También el diseño de la cabecera, con la escasa altura del cilindro absidal, el gran desarrollo de la bóveda a partir de la sencilla moldura, la distribución de los vanos o la tipología de pilastras y contrafuertes, coincide en la misma datación. Las soluciones adoptadas en la nave, tanto en el aparejo de mampostería como en el diseño de los arcos, se corresponden con fórmulas habituales en la misma época en distintos lugares de la Corona de Aragón.

La iglesia es románica, de nave única, rectangular, edificada en mampostería, orientada, de unos 25m de largo por 10 metros de ancho y de trazas similares al porche perimetral[2] que se añadió en fecha más tardía, adosada a sus fachadas sur y oeste, a base de cinco tramos sucesivos separados por arcos-diafragma apuntados con dovelas de sillería que arrancan desde el suelo.
Del templo original queda solo su cabecera, compuesta por un cilindro absidal muy corto y presbiterio edificados en buena piedra sillar, perfectamente escuadrada y desprovisto de cualquier elemento ornamental. En lo alto del ábside quedan los canecillos, decorados con figuras antropomorfas y animales, destinados a sustentar una cornisa biselada que se prolonga por toda la curvatura del ábside. Dos vanos aspillerados se abren, por debajo de la moldura, a modo de estrechas saeteras abocinadas con derrame hacia el interior, lo que hacen pensar que su construcción data a un momento avanzado del siglo XIII. Otro vano en el lado norte del prebisterio, abierto en la curvatura de la bóveda, y una cuarta ventana que se abre en mitad del lado sur, nos confirman que son de factura posterior. El ábside remata en imposta biselada sobre la que se alza una bóveda de cuarto de esfera muy apuntada. Por delante hay un arco triunfal parcialmente doblado, que se pierde en el espesor del muro y apea en parte en pilastras con imposta continuación de la absidal y presbiterial.
Ermita de Barués. Porche perimetral.

A la ermita se accede a través de un vano conformado a partir de un arco de medio punto compuesto por once dovelas, prueba de su tardía ejecución, cuyos salmeres arrancan de impostas sin decoración. En el interior se aprecian claramente las dos fases descritas. Cubre con tejado de madera a dos aguas sobre los arcos diafragmáticos. Sobre el tejado una peineta alberga una campana
 A los pies del templo, en el lado norte, hay una pila bautismal del siglo XII tallada en piedra, réplica exacta de la existente en Sos del Rey Católico. Esta pila bautismal procede de un templo arruinado en Camporreal, y desde allí se trajo a esta iglesia por donación de su propietario. Consta de basamento octogonal que crece en forma de pétalos de remate curvo, sobre el que se sitúa la copa cuadrilobulada tanto al interior como al exterior, con baquetones verticales de interior cóncavo en los encuentros.
En los alrededores del templo se advierten restos fragmentados de sarcófagos pétreos aparecidos en las roturaciones de los campos de labor, especialmente en el norte del mismo.[3]
La imagen de la Virgen, Nuestra Señora de Barués, también llamada Santa Té (ver),es una talla de apenas 50cm. de altura, del siglo XII al XIII y que guarda su bella policromía original. La imagen aquí presente es una réplica de la original, la cual se custodia en la parroquia de San Esteban de Sos; por lo demás, resaltar un frontal de altar realizado en madera durante el s. XVII que luce un sagrado corazón en el centro.
Anualmente, el 9 de mayo, día de San Gregorio, se celebra una romería a la que acude gente de la comarca. Antaño, para esas fechas, cuando el núcleo urbano estaba habitado, se celebraban las fiestas populares en esta pedanía.



[1] Abbad Ríos, Francisco. El románico en Cinco Villas. I.F.C., D.P.Z., Zaragoza, 1979.
[2] García Omedes, A. Barués. Ermita de Santa Te. www.románicodigital
[3] JAS. Barués(Sos del Rey Católico)www.romanicodigital.com


BIBLIOGRAFÍA
-Abbad Ríos, Francisco. El románico en Cinco Villas. I.F.C., D.P.Z., Zaragoza, 1979.
-Garcés Abadía, Máximo. La villa se Sos del Rey Católico.Parroquia de San Esteban. 1992
-www.romanicodigital.com

domingo, 23 de julio de 2017

BARUÉS

Caserío de Barués (Sos del Rey Católico)








































         Barués es una pedanía de Sos del Rey Católico situada al sur del término municipal, a unos siete kilómetros de distancia del municipio, en la confluencia de los barrancos de Barués y de Valdunchill.
Para llegar a Barués hay que tomar la carretera nacional A-127 en dirección a Castiliscar hasta el punto kilométrico 79, justo en el emplazamiento de la pardina de Novellaco. En este punto tomamos a nuestra izquierda la calle que atraviesa el caserío hasta coger una pista semiasfaltada que en unos tres kilómetros nos llevará hasta la pardina de Barués.
Calle de Barués, pardina de Sos hoy deshabitada.
El caserío de Barués ya aparece en la documentación del siglo XI como una villa prenominata que dicitur Barosse[1], indicación toponímica de una antigua hacienda o villa a la que da el nombre su propietario, Baro o Barus[2] figurando ya a partir de 1254 como Barués.
En el año 2014 todavía vivían en la pardina de Barués dos personas mayores pero, tras su fallecimiento, el lugar ha quedado totalmente deshabitado. Únicamente una persona, Jesús, se deja ver por el lugar para cuidar y alimentar unas pocas gallinas y palomas que posee en su antigua casa. Por lo demás todo es derrumbre, ruina y desolación en una pequeña entidad que en 1924 llegó a tener hasta 35 casas y 130 habitantes. 


Casa "El Fraile", antigua cantina donde se celebraba el baile.
          La entidad de Barués, dedicada íntegramente a la actividad agrícola y ganadera, disponía de escuela, a la que acudían los niños de las cercanas entidades de Castillo Barués y Novellaco, llegó a tener hasta tres hornos, herrería, cantina con baile e iglesia en la que se oficiaba misa todos los domingos, viniendo el cura desde Sos, y a la que acudían, igualmente, los vecinos de Castillo Barués y Novellaco. El 9 de mayo era la festividad del Santo Patrón de Barués, San Gregorio, celebrando festejos en su honor a los que acudían gentes de las pardinas próximas y de los municipios más cercanos, como Castiliscar o Sos.
Ruina, derrumbre y desolación en Barués


          Pero a mediados del pasado siglo, como ocurriera en muchos lugares, comenzó el éxodo de la población. A las circunstancias de todos conocidas y similares al resto de municipios rurales que iniciaron la emigración, había que añadir otros aspectos que hacían muy difícil la vida en Barués: una entidad prácticamente incomunicada, sin carretera para acceder a ella, sin luz y sin agua, que tenían que acarrearla desde la fuente de La Cenera, en la confluencia del barranco del mismo nombre con el de Barués.
Casa Gayarre, vivienda de los últimos moradores de Barués.
Poco a poco las casas se fueron deshabitando y la climatología, el paso del tiempo, el abandono y el lógico proceso de la naturaleza hizo el resto: casas derruídas o semiderruídas que amenazan un seguro desplome, donde las zarzas y la vegetación lo inundan todo; árboles creciendo en el interior de antiguos corrales, muros caídos, tejados inexistentes…
Entre tanta ruina destaca una gran casa que se mantiene en pie y en la que unas modernas ventanas de aluminio parece indicarnos que vive alguien. Es casa Gayarre, una de las más pudientes del sitio y  vivienda de los últimos moradores de Barués hace tan sólo 3 años. 
Ermita de Barués. Portal de entrada.
          Otra casa, igualmente en pie, parece resistirse a “morir”, y es la de Jesús, la única persona que actualmente se acerca por la pardina para alimentar a sus animales, que en muchas ocasiones se ven amenazados por jinetas, zorros, hurones y jabalíes, que ante la falta de presencia humana en el lugar han convertido Barués en parte de su hábitat natural. Frente a la iglesia, “casa El Fraile”, lugar que fuera cantina y donde antiguamente se celebraba el baile, actualmente propiedad de Jesús y aunque este vecino se gastó un buen dinero en reformar y restaurar parte de sus muros para evitar su derrumbe y externamente tiene una apariencia aceptable, nos comenta que su interior es un nido de termitas y éstas acabarán destruyendo las vigas interiores de madera y, si no se pone remedio, se vendrá también abajo.
Ermita de Barués. Porche perimetral.
Otras casas de la pardina fueron casa La Victorina, Casa Tabernero, Casa El Santico, Casa Isabelico…
La ermita, del siglo XIII, fue restaurada en 1988 (ver ermita), y es el único edificio de Barués que mantiene signos de estar cuidado, si bien últimamente el interior del porche perimetral presenta cierto abandono, siendo lugar de acumulación de escombros y donde, al resguardo de las inclemencias del tiempo, se viene usando para encender hogueras por parte de pastores, cazadores o excursionistas.
Ermita de Barués. Porche perimetral y arranque del ábside
El 9 de mayo se celebra una romería a la ermita, dedicada a Santa Te (ver), donde acuden gentes de los núcleos urbanos cercanos y, sobre todo, antiguos vecinos que fueron de Barués y descendientes de ellos, celebrando el reencuentro en un día inolvidable en el que, además de rendir homenaje a la Vírgen de Santa María de Barués, se recuerdan las raíces de unas gentes que tuvieron que dejar su lugar de origen para encontrar un futuro mejor, y de este modo reivindicar el nombre de Barués para que ésta pequeña pardina, aunque hoy deshabitada, no caiga en el olvido y siga formando parte de la historia de la comarca de Sos del Rey Católico.

Unas pocas gallinas y palomas es el único rastro de vida en Barués.

Barranco de Barués, próximo al caserío.



[1] Canellas López, A. Colección diplomática de Sancho Ramírez, doc.68
[2] Cortés Valenciano, M. Toponimia de Sos del Rey Católico.

¿POR QUÉ SE LLAMA SANTA TÉ A LA ERMITA DE BARUÉS?

   
Ermita de Nuestra Señora de Barués (Sos del rey Católico)
         
        En recientes  trabajos y descripciones por parte de diversos autores,  observamos reiteradamente cómo para referirse a la iglesia románica de Barués , en el término municipal de Sos del Rey Católico, lo hacen nombrando a la ermita como dedicada a Santa Té.
Pero…¿ quién era Santa Té? ¿Qué Santa lleva este nombre?
Una cosa es cierta: en el Santoral Católico no existe ninguna santa con este nombre. Entonces ¿A qué se debe esta insistencia por parte de numerosos autores en comentar que la ermita de Barués está dedicada a Santa Té y nadie explica la procedencia o el significado de su nombre?
La respuesta es muy sencilla, pero desconocida por mucha gente.
Cuenta la tradición que la Vírgen apareció en unos terrenos muy próximos a Barués, en el lugar conocido como Santa Fé, hacia el levante de la pardina, en la zona conocida como Vandunchil, y la Vírgen empezó a ser llamada y conocida por los lugareños como la Vírgen de Santa Fé, por ser éste el lugar de su aparición.
Ermita de Barués (Sos del Rey Católico)
La advocación formal de la Vírgen es la de Nuestra  Señora de Barués, por ser este el lugar de su veneración y por haber aparecido en el término del mismo nombre, pero los habitantes de Barués siguieron reconociéndola como la Vírgen que apareció en el lugar de Santa Fé. Hasta aquí la tradición popular.
El cambio de “Fé” por “Té” no es sino por una errónea transcripción ortográfica, una mala grafía o una incorrecta pronunciación en algún momento de la historia y que ha derivado en la desacertada  acepción generalizada de “Té” en lugar de “Fé”, o sea, que por algún determinado proceso fonético u ortográfico una letra ha sufrido un cambio y muchos escritores contemporáneos así lo han utilizado, dejándose llevar por el uso del “Té” de otros autores anteriores en el tiempo. 
Esta permuta de un fonema por otro en lingüística se conoce como cambio fonético por transcripción.

Un caso parecido sucede con San Etis. (ver)

domingo, 16 de julio de 2017

NATURALEZA Y POESÍA EN SOS. 9- EL ALMENDRO



El almendro (prunus dulcis) es un árbol típicamente mediterráneo originario de Oriente Medio y Mesopotamia cuyo fruto, la almendra, de gran valor energético, ha sido consumida desde hace miles de años. Actualmente, además de para elaborar diversos productos alimentarios (turrones, dulces, tartas, helados…) también se usa como remedio farmacológico y dermatológico (laxante, antiinflamatorio, cicatrizante, antiespasmódico, dermatitis, quemaduras superficiales, pieles secas…)
 El almendro es uno de los árboles que mejor se adapta a la extremada climatología de la comarca de Sos pero. a pesar de ello, no se ha desarrollado todo lo que cabría esperar y su cultivo es bastante reducido en la zona.
Su temprana floración, en invierno, antes del comienzo de la primavera, con sus flores de color blanco-rosáceo, hace que podamos distinguirlos entre otros diversos árboles de la comarca de Sos, alegrándonos gratamente la vista y anunciándonos la pronta venida de la estación primaveral. Es precisamente ésta explosión de frescura y color de sus flores, y su belleza, lo que ha hecho que muchos artistas, fotógrafos, pintores y poetas se inspiraran en el almendro y lo reflejaran en sus obras.
Miguel Hernández, Gabriela Mistral, J.L.Borges, Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío…todos ellos ven en el almendro la delicadeza, la fragilidad y la fugacidad del alma humana. Hemos elegido un poema de Miguel Hernández por la gran vinculación que este poeta del 36 tuvo con la vida del campo y la naturaleza, y que eligió el almendro como referencia en varias de sus  obras poéticas por su forma, sus flores, su olor, su frescura, su color, su floración invernal, su simbología, su misticismo…obras como “Siesta mayor”; “no me conformo”; “primera lamentación de la carne”; “Elegía a Ramón Sijé” o el soneto que hemos elegido para esta ocasión: ”Rosa de almendra”.

Miguel Hernández

ROSA DE ALMENDRA

Propósito de espuma y de ángel eres,
víctima de tu propio terciopelo,
que, sin temor a la impiedad del hielo,
de blanco naces y de verde mueres.

¿A qué pureza eterna te refieres
con tanta obstinación y tanto anhelo?...
¡Ah, sí!: tu flor apunta para el cielo
en donde está la flor de las mujeres.

¡Hay! ¿Porqué has boquiabierto tu inocencia
en esta pecadora geografía,
párpado de la nieve, y tan temprano?

Todo tu alrededor es transparencia,
¡ay pura de una vez cordera fría
que esquilará la helada por su mano! 

MONTE Y ERMITA DE SAN CRISTÓBAL

Monte San Cristóbal. Sos del Rey Católico


                 Al Noroeste de Sos, y nada más dejar el municipio en dirección a Sangüesa, se encuentra el monte San Cristóbal, de 800 m. de altitud y ubicado en el extremo sureste de la sierra de Peña, de la que forma parte.
                El cerro de San Cristóbal es conocido en Sos también como Paco de San Cristóbal donde, según el vocabulario de las Cinco Villas, la voz  Paco viene a ser un adjetivo que significa “zona umbría del monte” A sus pies, por el Este, la N- 620 que viene de Sos, cruzando y bordeando el barranco del Riguel, y rodeado en su parte Norte y Oeste por el barranco de Cenaruga.
                El nombre del monte lo toma del Santo a cuya advocación se dedicó una ermita ubicada en la cima del mismo, en este caso a San Cristóbal, de la que se tienen noticias documentadas desde mediados del siglo XIII.
                Labaña, en su “Itinerario del Reino de Aragón” de 1610 da las siguientes referencias tomadas desde el castillo de Sos respecto a la ermita de San Cristóbal: “ De Oeste a Norte: 27,5º. Un sexto de legua. Queda en lo alto de un monte que está al otro lado de Sos, y un hondo en medio (El Riguel)"
                Pascual Madoz, en el Diccionario Geográfico Estadístico Histórico también nombra la ermita de San Cristóbal junto con otras cuatro más en el término de Sos.
              
Vistas de la Valdonsella desde la cima del monte San Cristóbal
(Sos del Rey Católico)
                 La razón que se dedicara una ermita a San Cristóbal no se sabe con certeza, pero podría ser por servir como punto de orientación para los guías de peregrinos en el camino de Santiago. Según Agustín Ubieto, el camino de Santiago está jalonado a ambos lados de ermitas dedicadas a San Cristóbal, que junto con Santiago y San Martín, son considerados universalmente como amparadores de peregrinos. Las ermitas dedicadas a estos santos y ubicadas en las cimas de los montes son visibles desde muy lejos, pues al no existir entonces guías impresas del camino, el único modo de orientarse entre la salvaje vegetación que cubrían los territorios por los que pasaba la Ruta a Santiago, era tomando como referencia las cruces y ermitas ubicadas en estas estratégicas cimas; si no, no se explica, por ejemplo, que en los diferentes caminos de la ruta Jacobea que cruzan el territorio aragonés se encuentren más de 170 ermitas o iglesias con advocación a San Cristóbal, Santiago o San Martín. Y a estas hay que añadir otras muchas más de las demás provincias. El monte de San Cristóbal de Sos es visible desde la lejanía desde diversos puntos del camino de Santiago, sólo hay que subir a su cima y ver el amplio y extenso territorio que desde allí se otea.
Sos del Rey Católico desde la cima del monte San Cristóbal

                Para subir al mismo puede hacerse por cualquiera de sus laderas; el único inconveniente es que no existe pista forestal alguna ni caminos que nos lleven hasta el alto, por lo que el ascenso lo realizaremos de forma arbitraria, eligiendo el mejor sitio para ascender y sorteando los numerosos bancales o fajas que desde la base llegan hasta la cima. Sobra decir que hay que portar un buen calzado y llevar cubiertas las piernas, pues las aliagas, coscojas y otros matorrales espinosos nos dificultarían el ascenso.
               

Restos de la ermita de San Cristóbal
              En la cumbre del monte se encontraba la ermita de San Cristóbal, ya derruída totalmente, de la que apenas afloran del suelo unas pocas piedras que imaginariamente podemos intuir su perímetro sobre el terreno y deducir que se trataba de una construcción de planta rectangular y ábside semicircular, de unos 9 m de largo por cinco de ancho.                
                Desparramados por las laderas del monte, restos de piedras que probablemente formaran parte de su fábrica.

Navarra, con Sangüesa al fonfo, visto desde la cima del
monte San Cristóbal
                

                  



               

                Desde la cima del monte San Cristóbal se puede ver la totalidad del municipio de Sos del Rey Católico y, como antes se dijo, unas maravillosas vistas de la Valdonsella y Navarra.

                Tiempo aproximado del itinerario: 1 h, 30 minutos (ida y vuelta)










BIBLIOGRAFÍA

-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico. Cuadernos de Aragón, 58. I.F.C. Excma. Diputación de Zaragoza. Zaragoza, 2015.
-LABAÑA, JUAN BAUTISTA. Itinerario del Reino de Aragón. Estudio previo de Paulo Ubieto Artur. Anubar. Zaragoza, 1992.
-MADOZ, PASCUAL. Diccionario Geográfico Estadístico Histórico. 1845-1850. Edición facsímil. D.G.A. Valladolid, 1985.
-UBIETO ARTETA, AGUSTÍN. Caminos peregrinos de Aragón. I.F.C. (C.S.I.C.) Excma. Diputación de Zaragoza, 2016.

domingo, 9 de julio de 2017

ABEJAS, ABEJARES Y ARNALES EN SOS



Un abejar es el lugar donde se ubican las colmenas de abejas, o sea, un colmenar, siendo la apicultura la técnica de criar abejas para aprovechar sus productos, una actividad milenaria muy beneficiosa para el entorno natural. Sin la labor de polinización que desarrollan las abejas la productividad de las cosechas descendería hasta en un 75%.
La historia de la humanidad y la de las abejas están íntimamente ligadas. Se tiene constancia, por  pinturas rupestres localizadas, de la coexistencia y relación del hombre primitivo con las abejas. No se sabe con exactitud cuándo el hombre empezó a explotar las abejas para la obtención de la miel, pero sí se sabe que la miel formaba parte de la dieta alimentaria del hombre del paleolítico, probablemente procedente de colmenas silvestres.
Posteriormente, fueron los egipcios los que nos legaron con todo detalle sus técnicas de extracción de la miel, almacenamiento y conservación, técnicas que fueron utilizadas y mejoradas por otros pueblos, como los griegos y romanos.
En la Edad Media fue un alimento protagonista en la dieta árabe, usándose también como recurso medicinal, sabedores de las propiedades curativas para determinadas enfermedades.
La forma de practicar la apicultura no cambió mucho durante siglos hasta que a mediados del siglo XIX el norteamericano Lorenzo Langstroth diseña un sistema con marcos móviles separados por una distancia de 9,5mm., suficiente para que las abejas no construyan puentes de cera o propóleo entre ellos y los panales sean extraíbles e intercambiables. A partir de entonces, nuevas técnicas e innovaciones van apareciendo hasta conformar la apicultura moderna tal y como hoy la conocemos.
Desde épocas remotas se buscó habilitar un lugar que, más que un hogar para las abejas, fuera un receptáculo en el que éstas almacenasen su cosecha y al que los hombres pudieran acceder cómodamente. Esto dio lugar a numerosos tipos de construcciones según las variadas tribus, pueblos y culturas que fueron poblando los territorios. En España, además de las diversas civilizaciones que habitaron en ella, otros factores influían en la tipología de estas construcciones. El clima, la altura, las montañas, los materiales del entorno, los peligros de depredadores como el oso y otros aspectos  contribuyeron a que las construcciones apícolas tradicionales de España resultaran de lo más variadas y ricas en cuanto a ingenio, construcción y materiales utilizados. Así, tenemos, por ejemplo, los cortines de peña, con o sin gradas, en el noroeste de la Península; los talameiros, colmenares defensivos de piedra seca, colmenares de herradura, truébanos, caxiellos (Asturias), cepos (León), trovos…todos colmenares con el mismo fin pero con diferentes estructuras y construcción dependiendo de los factores anteriormente expuestos.
Abejar en desuso. Sos del  Rey Católico

En Aragón, y más concretamente en las Cinco Villas, estas construcciones se llamaron abejares, abejeras o arnales
Como antes hemos comentado, diferentes culturas y civilizaciones han dejado su huella en las construcciones tradicionales apícolas en nuestra comarca, donde se identifican tres tipos de abejares:
-Colmena horizontal de material vegetal
-Colmena horizontal de obra
-Colmena vertical de material vegetal
La colmena tumbada u horizontal está formada por arnas, que son una especie de vasos de forma cilíndrica formados  por cañas trenzadas y rebozadas por bosta de vaca o barro. La construcción que acoge las arnas se denomina arnal, presentando, aunque no siempre, el frente abierto. A veces los arnales se semienterraban en el suelo o se colocaban en el granero abierto de las casas.
La colmena de obra  es una construcción que en su pared frontal  posee varias filas e hileras de nichos que permiten una mayor protección para las abejas frente a las inclemencias del tiempo. Su mayor embergadura y el mejor aprovechamiento del espacio que la anterior hace que pueda albergar un número mayor de abejas.
Colmenas trashumantes en Castillo Barués (Sos del Rey Católico)
Las colmenas en posición vertical pueden presentar diversas formas y ser de diferentes materiales como cañas, ramas, tablas o corcho. Se integran en una edificación mucho más sencilla que la anterior  llamada banqueta, que viene a ser una grada protegida por una sencilla cubierta, pudiendo, a veces, desarrollarse en pisos, llegando a formar parte de grandes recintos cerrados.
Estos tres tipos de colmenas que hemos visto son de construcción fija, es decir, los abejares permanecen estables en el mismo sitio todo el año. Para “mover” las abejas de un sitio a otro existen los colmenares trashumantes, realizados por el hombre, en madera u otro material, con la ventaja de poder moverlos de emplazamiento por circunstancias climáticas, de floración de especies florales según las estaciones del año, etc…y así obtener un mayor y mejor rendimiento de la explotación apícola.
          
Arnales de madera. Sos del Rey Católico,
  El diccionario de la R.A.E. define el vocablo arna como “vaso de colmena”, casilla hexagonal que junto con otras forma el panal de las abejas, avispas y otros insectos. Tomás Machín Jáuregui, en el “Diccionario del aviador” (ver)ya recogía esta palabra como una de las “palabras comúnmente utilizada en el lenguaje popular sosiense” definiéndola como “vaso de colmena fijista, en general de caña”.
            Sin duda, el hecho que Tomás Machín recogiera el vocablo, era por haber oído dicha palabra en numerosas ocasiones a los vecinos de Sos, pues por aquel entonces(mediados del siglo pasado) eran muchos los sosienses que se dedicaban a la apicultura como complemento a sus trabajos de agricultura y ganadería. De hecho son muchos los arnales o abejares que todavía pueden verse dispersos por la comarca de Sos.
            Igualmente, la práctica de la apicultura en Sos se ve reflejada también en la toponimia del lugar, en la que se encuentran reflejados hasta ocho topónimos relacionados con esta actividad: Abejas, Abejares, Abejar Alto, Abejar Medio, Abejar Bajo, Abejar Barranco, Abejar Fortunato y Abejar Carmen, indicándonos bien su localización relativa en el espacio bien su emplazamiento en un lugar o el nombre del poseedor del terreno o del abejar.
Tanto los abejares distribuidos por el término municipal de Sos como su toponimia nos indican la presencia de una actividad apícola bastante notoria en la zona, pero lamentablemente el abandono del medio rural en la segunda mitad del pasado siglo ha influído en que actualmente muchas de estas construcciones apícolas queden en desuso, unas mejor conservadas que otras, otras ya derruidas, pero ahí están, formando parte del paisaje rural sosiense, siendo testigos mudos del ingenio y esfuerzo de una agitada actividad que realizaron nuestros abuelos para aprovechar los recursos naturales de su entorno, pasando a formar parte del  recuerdo y a considerar estos abejares de gran valor etnográfico como parte que son de la arquitectura tradicional de las Cinco Villas.
Pero, aunque en la zona de Sos del Rey Católico la apicultura se ha quedado en una actividad meramente testimonial, en otras zonas de las Cinco Villas han sabido sacar mayor rendimiento a esta milenaria actividad. Sobre todo en las zonas de Tauste y Ejea, siendo la comarca de las Cinco Villas la mayor productora de miel de Aragón, con más de 100 apicultores y más de 9.000 colmenas distribuidas por todo el territorio cincovillés, con una producción aproximada de 1.500 toneladas de miel, aproximadamente el 7% de la producción nacional.
Según datos de la UAGA-COAG actualmente hay en Aragón más de 1.500 apicultores con una cifra aproximada de más de 110.000 colmenas.


BIBLIOGRAFÍA
-CORTÉS VALENCIANO, MARCELINO. Toponimia de Sos del Rey Católico. Cuadernos de Aragón, 58. I.F.C. Zaragoza, 2015.
-MACHÍN JÁUREGUI, TOMÁS. Palabras comúnmente utilizadas en el lenguaje popular sosiense. Inédito. (Borrador de "El diccionario del aviador")
-RIVAS, FÉLIX. Arnales, banqueras y abejares. Revista “La magia de viajar por Aragón”, 5. Zaragoza, 2005.
En la web:
-Díaz y Otero, Ernesto y Naves Cienfuegos, Fco. Javier. Los colmenares tradicionales del noroeste de España. Açafa on line, nº 3. (2010)
-REGA. Registro General de Explotaciones Ganaderas. Censo apícola de España (2016)
-UAGA-COAG. Producción de miel en Aragón
-www.aragon.es.Historia de la apicultura en Aragón. Dpto. de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente. Servicio de Estudios, Análisis e Información. Gobierno de Aragón
-www.arnaapicola.es. Colmenares de obra.

domingo, 2 de julio de 2017

HIMNO A LA VIRGEN DE VALENTUÑANA




            En el año 1900, el excelente músico y compositor Dn. Liborio Pérez creó el Himno a la Vírgen de Nuestra Señora de Valentuñana y que dedicó a una expedición de misioneros agustinos que partían del monasterio de Valentuñana rumbo a América.
            Durante algunos años el himno quedó “dormido” hasta que en el año 2003 la banda municipal de Sos lo recuperó y orquestó.
 
Vírgen de Valentuñana

CORO

A la Virgen de Valentuñana
entonemos un himno de amor,
que es la Reina de nuestros hogares
y nos brinda su amparo y favor.

ESTROFAS
A tus plantas tus hijos postrados
hoy te ofrecen su fiel corazón.
No deseches, oh Madre, su oferta.
No desoigas su ardiente oración.

Animados por santos deseos,
nuestras almas respiran fervor.
Hoy queremos, oh Madre, tus hijos,
coronarte con oro y amor.

LAS TUMBAS RECTANGULARES DE CASTILLO BARUES

Tumbas rectangulares en Castillo Barués (Sos del Rey Católico)
                   En Castillo Barues, sobre un cercano altozano en la base del monte del Castellazo, desde donde se divisa toda la pardina, se encuentran dos tumbas rectangulares excavadas en una gran roca.
                Algunos investigadores suelen asociar este tipo de sepulturas en piedra a las comunidades cristianas medievales, aunque según otros estudiosos los enterramientos en piedra podrían ser también de época romana e incluso anterior.
               

Las tumbas están excavadas en paralelo y tienen ambas la misma longitud.
                    El profesor Alberto del Castillo, prestigioso investigador de las sepulturas excavadas en roca, opina que las tumbas de piedra más rudas, menos elaboradas, como las sepulturas con forma rectangular, trapezoidal, de bañera o de ángulos redondeados, tienen la misma cronología y serían de los siglos VI-VII d.C., mientras que las antropomorfas, más evolucionadas, serían de los siglos IX-X d.C., asociadas a la repoblación cristiana del norte de la Península.
                Según esta teoría, las tumbas de Castillo Barués podrían datarse entre el siglo VI y VII de nuestra Era, pero también es cierto que no dejan de ser teorías y que no existen otros indicios o elementos que nos puedan desvelar la verdadera cronología de sendas sepulturas.
                No hay más tumbas por las cercanías de Castillo Barués, por lo que el hecho de que aparezcan estas tumbas tan aisladas, según Mario Jorge Barroca, estaría relacionado con un poblamiento pequeño y disperso, en contraposición a las grandes necrópolis existentes en núcleos de población agrupados.

Ranuras a modo de canalización rodean los nichos
Las dos tumbas tienen exactamente las mismas medidas, unos 172 cm de largo por 40 de ancho, y están excavadas en paralelo, una junto a otra, en una gran losa inclinada mirando hacia poniente. Aunque probablemente en su talla se buscó la disposición de la cabeza hacia el levante, esta orientación no es del todo completa, probablemente debido a que la situación de la roca, su inclinación, y el espacio a ocupar de los nichos impedía que su orientación fuera total y exacta.
Junto a los nichos, y bordeando su perímetro, existen talladuras a modo de ranuras o canalizaciones que debido a la inclinación de la roca vierten al exterior,a la ladera del monte, y que pueden indicar la función de evacuar líquidos corporales o el vaciado del agua de lluvia.

Cruz y signo tallados en una roca cercana a las tumbas


En otra losa de piedra cercana, más pequeña, a escasos metros de las tumbas, encontramos dos inscripciones talladas en la roca: una cruz, que podemos imaginar su significado, y un dibujo, signo, marca, símbolo o “garabato” con forma parecida a la letra griega gamma, del que se desconoce su significado.
           


    






BIBLIOGRAFÍA

-BARROCA, MARIO JORGE. “Sepulturas escavadas na rocha de entre Douro e Minho” Portugalia, Nova Serie, nº 31-32, pp. 115-182. Universidad do Porto (Portugal) 2010-2011.
-CASTILLO  YURRITA, ALBERTO del. “Cronología de las tumbas llamadas Olerdolanas” Actas del XI Congreso Nacional de Arqueología. Mérida, 1969. Zaragoza, 1970: Secretaría de los Congresos Arqueológicos Nacionales, pp. 835-845.
En la web:

-www.claseshistoria.com. Revista de Claseshistoria. Publicación digital de Historia y Ciencias Sociales. Artículo nº 384, 15 de julio de 2013. Las sepulturas antropomorfas.  Roberto Rodríguez Violat.